Estaba tomandome un café
con el lacayo robot de Jesse Pintado,
que me contaba extrañamente animado
su reciente viaje a Togo, el muy hijo de puta.
Al parecer se había comprado un mono
al cual había enseñado a hacer "los mejores gnocci de occidente".
Le pregunté el por qué de usar un mono africano
para hacer comida italiana.
Era un poco como comprarse un perro para cazar ratones.
"Tú nos has probado sus gnocci" me respondió.
Y era verdad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario