Mortandad por arenque, es lo que hay.
Hallábame yo con Roland Josué,
mirando la via del tren,
tirando piedras al Talgo,
debatiendo sobre poliamidas,
e intercambiando poesías,
reflexivo, tras leerle mi última obra,
(una oda a merendar bombillas),
miró al rojo sol que nos acunaba,
hurgó en su disecado hocico,
y murmuró, entre el asco y la burla
"No te flipes tanto, que no eres Bruce Loose".
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