La diletancia de esta techumbre
me abruma sin remedio.
Soy, en efecto, una alcachofa.
Evitad los juicios sobre mi amargo gusto
y mi correosa textura, pues es amor.
Miro las lagartíjas en estereo reptar por la pared,
a la zarigüeya engullendo su propia nariz,
y pienso "Si, Mundo, eres justo".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario